¿Qué es la meditación y para qué sirve?
La meditación es una práctica para observar la mente, regular el cuerpo y crear un poco más de espacio entre lo que sientes y cómo respondes. No se trata de dejar la mente en blanco, sino de entrenar la atención.
Es una de las herramientas más útiles para afrontar los obstáculos, retos, decisiones y situaciones complicadas que suelen aparecer en nuestra vida.
El propósito de la meditación es ir creando surcos mentales nuevos y positivos para transformar aquellos que son negativos.
¿Cómo aprender a meditar?
Para empezar a meditar, tienes que aprender a observar tus pensamientos sin dejarte arrastrar por ellos.
Te dejo aquí los pasos para que empieces a meditar:
- Hay que mantener regularidad con la práctica, a la misma hora todos los días. La regularidad ayuda a que tu mente reconozca ese momento como un espacio de pausa. Comienza con periodos de 5 minutos y vas aumentando a 10 primero, luego 15, hasta llegar a 20 minutos. Cinco minutos repetidos cada día valen más que veinte minutos forzados de vez en cuando.
- El momento más efectivo es al despertar y al anochecer. Después del sueño la mente estará más tranquila y sin tantas preocupaciones.
- Se aconseja que siempre lo hagas en el mismo lugar, por ejemplo, reservando un espacio en tu casa para meditar. A mí me encanta, por ejemplo, quemar incienso y cubrirme con una manta de algodón o chal para sentirme recogida.
- No es necesario que te sientes en padmasana, la postura del loto, o sukhasana. Si estas posturas te resultan cómodas, pueden ayudarte a entrar en la meditación, manteniendo la columna alargada, los ojos cerrados y la barbilla ligeramente hacia el esternón. Pero cualquier postura que te sea confortable puede servir. Incluso lo puedes hacer tumbado, siempre que no te duermas.
- Lleva la atención a tu mente e invítala a permanecer tranquila. Al principio tu mente saltará de un pensamiento a otro. Es normal. Si aparecen pensamientos, no lo estás haciendo mal. La práctica consiste en darte cuenta y volver. Con la práctica, será más fácil que la mente se aquiete.
- Haz un escaneo corporal. Lleva tu atención a aquellas partes del cuerpo en las que puedas sentir alguna rigidez o molestia y relájalas, desde los pies hasta la cabeza, pasando por todas las partes de tu cuerpo. Observa cómo está tu respiración, si está agitada o no.
- Regula conscientemente la respiración. Comienza con un par de respiraciones alargando la exhalación. Dedica de 3 a 5 minutos a la respiración profunda abdominal para regular el cuerpo y calmar la mente. Observa cómo se expande tu abdomen al inhalar y se contrae al exhalar. Reduce después tu respiración gradualmente hasta que se vuelva imperceptible.
Cuando termines, no salgas deprisa. Observa cómo estás y lleva esa calidad de atención al resto del día. Si quieres empezar, puedes ir a nuestro canal de YouTube y practicar con una de nuestras meditaciones guiadas.
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