¿Será culpa de los astros?

Carta mensual de Catherine Meredith

«El arte de sostenerme con estilo»

Vol. 3 – Junio

Junio es ese mes en el que mires donde mires, todo parece invitarte a hacer balance: desde la operación bikini hasta esas decisiones vitales que quedaron atrapadas en enero, y que ahora, con el sol más alto, parecen gritar: «¿Qué pasó con aquello que te prometiste?».

Y es justo en este momento, cuando hacer cuentas emocionales resulta inevitable, que lo más tentador es preguntar a los astros. ¿Quién no ha consultado alguna vez el horóscopo semanal, vigilado las fases de la luna o culpado a Mercurio retrógrado cuando el día se tuerce?

Sí, lo admitamos o no, casi todos hemos recurrido a la astrología de alguna manera. Es un hecho que está en auge: las estrellas del pop le dedican álbumes enteros, los deportistas recurren al zodiaco para anticipar victorias, y todas queremos llevar esas camisetas de Ganni estampadas con lunas y estrellas. Pero, ¿qué tiene la astrología que fascina tanto a gente tan distinta?

¿Puede realmente la posición de las estrellas en el día que naciste dictar tu destino? ¿De verdad Mercurio retrógrado tiene la culpa de que todo salga mal? ¿Es cierto que manifestar durante la luna llena convierte deseos en realidades?

Lo que yo creo (y te invito a llevarme la contraria) es que, frustrados con nuestra existencia terrenal, preferimos mirar hacia arriba en busca de respuestas porque es más poético, más romántico, y sinceramente, más fácil que asumir con crudeza nuestra propia responsabilidad. Buscamos validaciones externas para coexistir de manera más llevadera con nuestra caótica, y a menudo hostil, realidad.

Pero entonces, ¿no sirve de nada la astrología? No, tampoco diría eso. A mí personalmente me sirve, pero la uso como un mapa o brújula, no para predicciones exactas, sino para visualizar las diferentes rutas disponibles en mi vida. Porque la astrología no te dice cómo será tu vida, sino que te ayuda a ver cómo la estás viviendo. Algo así como el yoga: te revela, te muestra, te hace observar.

¿Y qué dicen los yoguis?

Los antiguos yoguis no usaban la astrología para justificar sus malos días, sino para profundizar en su karma individual y ajustar su práctica espiritual reconociendo sus patrones mentales o samskaras.

Deepak Chopra, mi gurú favorito, dice algo muy poderoso: «Lo que crees, sientes y piensas moldea tu biología y tu destino». En otras palabras, existe el libre albedrío, tu destino no está en los astros, sino en tus propias decisiones.

En definitiva, la astrología nos ofrece un espejo: un lenguaje simbólico, bello y arquetípico. Una manera de validar nuestras emociones y detenernos un momento para observarnos con atención y amabilidad.

Así que no, querida bee, no culpes a los astros.

Culpa a tus pensamientos,
a tus creencias,
a esas pequeñas y valientes acciones que decides tomar cada día… o que eliges posponer.

Quizá lo más revelador es aceptar que está bien no tener todas las respuestas. Si estás hecho un lío, párate, mira hacia arriba y recuerda que eres mucho más que tu signo solar. Porque, a veces, no son los astros; eres tú escuchándote.

Catherine Meredith

Sígueme en Instagram: @catherine_meredith

[Carta del mes anterior: «La luz que encendió el apagón»]

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